Las 5 utilidades básicas de un sitio web

Las 5 utilidades básicas de un sitio web
Estamos viviendo en una sociedad en plena globalización y constante cambio, en la que el desarrollo económico, social, cultural y político depende cada vez más de la información.

Con acceso a la información se puede incrementar la productividad y la competitividad, además de generar nuevas fuentes de riqueza.

A estas alturas la mayoría de la gente sabe lo que es una Web, pero también existen muchas interrogantes sin que nadie dé explicaciones claras sobre ellas.

¿Qué es una Web?
Una Web es un medio de comunicación de textos, gráficos y otros objetos de multimedia a través de Internet. Existen varios términos que significan casi lo mismo: site, sitio, Website, página Web y presencia en Internet.

Salvo pequeñas diferencias, todos quieren decir lo mismo y se identifican porque tienen formato similar de acceso: www.nombre.com.

Cualquier persona que esté conectada a Internet, usando el explorador Web de su PC, puede navegar por Internet visitando las páginas y viendo su contenido.

Para una empresa, lo importante es saber que una Web es un medio moderno de comunicación, una herramienta de mercadeo y un escaparate virtual de su empresa.

Por tanto, la primera utilidad de tener una Web propia es la de comunicación.

Las 5 utilidades básicas de un sitio web

Para ello, lo primero que se debe hacer es registrar el nombre de dominio, que es la denominación que identifica una Web. Cada dominio es único en Internet y lleva asociado una extensión, por ejemplo, www.sunombre.com.

Las tres w significan World Wide Web, que traducido al español sería “telaraña mundial”. Luego viene el nombre de la entidad propietaria, sumado a una extensión “.com”, la cual puede determinar la actividad y el origen de dicha entidad. Comúnmente, la extensión “.com” indica que se trata de una organización que tiene actividad comercial, la extensión “.net” indica actividad en redes de trabajo, “.org” identifica a las organizaciones sin ánimo de lucro, “.edu” para instituciones educativas, por señalar las más comunes.

El origen suele ser un factor relevante a la hora de decidir qué nombre de dominio utilizar. Si una entidad dirige sus actividades a un país específico puede entonces optar por la extensión de ese país: “.do”, “.es”, “.us”. El proceso de registro consiste en elegir el nombre de la Web con su extensión correspondiente, comprobar su disponibilidad y, por último, registrarlo. Esto asegura a la empresa que su nombre se ha registrado en Internet y nadie podrá quitárselo durante el periodo que ha pagado. Así que ya tenemos la segunda utilidad, que es la de registrar un nombre comercial en internet.

Con el nombre de dominio registrado, se necesita ubicar la Web en un servidor. A eso se le llama “Alojamiento Web”, también conocido con los términos de Webhosting, y consiste en subalquilar dicho espacio para alojar, servir y mantener los archivos de la Web. Dicho espacio se contrata en función del tamaño de la Web y su alcance, es decir, necesitaremos mayor. La medida de alojamiento se expresa en Megabytes o Gigabytes.

Conseguido el dominio y alojamiento, generalmente permite tener un propio e-mail. Ya se puede asignar una dirección electrónica con el formato de la página.

Es muy importante aprovechar las ventajas de tener correo electrónico propio. Normalmente tiene más capacidad que los correos genéricos como Hotmail o Yahoo, pero tal vez lo más llamativo es el salto vertiginoso que da la imagen de la empresa.

Fuente

Cualquier empresa, por pequeña que sea, ya puede tener su propia Web.

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